![]() |
![]() |
|
El abrigo de Entrefoces, ya citado, tiene en un extremo un covacho, conocido
como cueva del Molín, con figuras grabadas de tres ciervas y un
caballo. Ha sido declarado Bien de Interés Cultural (zona arqueológica).
En la excavación se recuperó una cabeza humana tallada sobre
un canto rodado, aprovechando su forma natural.
|
Es de una nave planta octogonal, abovedada, y ábside semicircular, precedido de un pequeño tramo recto con bóveda de cañon y cuarto de esfera en el semicircular. La portada está resaltada y es de arco de medio punto. Tuvo también pinturas, al menos en el ábside. Con motivo de su restauración se aprovechó para efectuar unas someras excavaciones. Se exploró y limpiaron el llamado pozo de Santo Toribio, sin hallar otra cosa que las oquedades propias de la roca; la cueva del Ermitaño (cuerpo adosado a la capilla, de forma trapezoidal), que parece que nunca estuvo habitada de forma sistemática, cumpliendo quizás las veces de cabildo en otras iglesias; y la zona del ábside, donde se localizó la base del primitivo altar románico y se pudo constatar que el suelo original de toda la ermita había sido la propia roca en la que se asienta. El torreón de Peñerúes está catalogado como Monumento histórico y continúa en el mismo estado ruinoso que tenía hace un siglo, desafiando al tiempo. Es de planta cuadrada y sus muros tienen un grosor de casi dos metros y estuvo dividido en tres pisos. No se ha realizado obra alguna de consolidación o excavación que aclare si otros elementos se articulaban con esta vetusta construcción defensiva. La iglesia de Santa Eulalia remonta su origen a fines del siglo IX, aunque de entonces sólo conserva una celosía prerrománica.
|