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El abrigo de Entrefoces, ya citado, tiene en un extremo un covacho, conocido como cueva del Molín, con figuras grabadas de tres ciervas y un caballo. Ha sido declarado Bien de Interés Cultural (zona arqueológica). En la excavación se recuperó una cabeza humana tallada sobre un canto rodado, aprovechando su forma natural.
Las dos ermitas situadas en la cima del Monsacro, antaño conocidas como capilla de arriba y capilla de abajo, han sido declaradas Monumentos histórico artístico en 1992, y restauradas. La capilla de abajo o de Santa María Magdalena presenta una nave rectangular con cubierta de bóveda algo apuntada y ábside semicircular prolongado, también abovedado.


Capilla de Santa María de la Magdalena


Se abre por una puerta de arco de medio punto en el lado Sur. Está construida con mampostería y sillares en esquinas y huecos, y tuvo decoración pintada, de la que queda algún resto. La capilla de arriba, sobre cuya titularidad existe una cierta confusión en la bibliografía reciente y hasta en la misma Consejería de Cultura, estuvo dedicada a Santa Catalina y no a Santiago, como repetidamente se viene atribuyendo. Según se escribe en Asturias de Bellmunt y Canella, en 1900, el retablo del altar mayor era reciente, pero en él había imágenes "un tanto antiguas de la patrona a Santa Catalina de Alejandría, Santiago, Santa María Magdalena, debajo de una virgen bizantina llamada la Virgen del Monsacro".


Cima del Monsacro


Es de una nave planta octogonal, abovedada, y ábside semicircular, precedido de un pequeño tramo recto con bóveda de cañon y cuarto de esfera en el semicircular. La portada está resaltada y es de arco de medio punto. Tuvo también pinturas, al menos en el ábside. Con motivo de su restauración se aprovechó para efectuar unas someras excavaciones. Se exploró y limpiaron el llamado pozo de Santo Toribio, sin hallar otra cosa que las oquedades propias de la roca; la cueva del Ermitaño (cuerpo adosado a la capilla, de forma trapezoidal), que parece que nunca estuvo habitada de forma sistemática, cumpliendo quizás las veces de cabildo en otras iglesias; y la zona del ábside, donde se localizó la base del primitivo altar románico y se pudo constatar que el suelo original de toda la ermita había sido la propia roca en la que se asienta.

El torreón de Peñerúes está catalogado como Monumento histórico y continúa en el mismo estado ruinoso que tenía hace un siglo, desafiando al tiempo. Es de planta cuadrada y sus muros tienen un grosor de casi dos metros y estuvo dividido en tres pisos. No se ha realizado obra alguna de consolidación o excavación que aclare si otros elementos se articulaban con esta vetusta construcción defensiva. La iglesia de Santa Eulalia remonta su origen a fines del siglo IX, aunque de entonces sólo conserva una celosía prerrománica.