Esta vieja casa, ubicada en plena naturaleza, pero a su vez cercana a la capital del Principado de Asturias, te permite pasar unos días tranquilos en un entorno relajado
El hotel te ofrece nueve habitaciones, todas diferentes, con espléndidas vistas al río Morcín que bordea la finca en que está ubicado, y que provoca una vistosa cascada, junto a un antiquísimo molino en funcionamiento y completamente restaurado.
Todas nuestras habitaciones cuentan con baño completo (tres de ellas con hidromasaje) teléfono, televisor, calefacción y la posibilidad de desayunar en ellas.
En la planta baja se puede disfrutar de un acogedor salón con chimenea, televisión, DVD o escuchar las ondas en una vieja radio mientras se toma una copa de buen vino o una tradicional sidra.
A la hora de comer se puede disfrutar de los platos típicos de la cocina asturiana en los restaurantes del entorno, cercanos y con buena relación calidad precio.