Las precipitaciones son elevadas en general porque, según se ha señalado, el interior del concejo queda abierto a la penetración de masas de aire húmedo. Así, las precipitaciones medias anuales llegan a los 1.325 mm. cuando en lugares tan cercanos como Oviedo apenas se alcanzan los 1.000 mm., pero también es preciso matizar y diferenciar los valles – más secos – de las laderas altas y las cumbres. Lo que sí presenta bastante similitudes es el reparto estacional, con mínimos en el mes de julio (51,7 mm) y máximos en diciembre (170,2 mm.)
Las nubes son frecuentes y no suele haber más de 60 ó 70 días al año completamente despejados; otros 170 días el cielo está cubierto y el resto pueden considerarse como de nubosidad media. Otro fenómeno habitual es la niebla que hace acto de presencia unos 28-30 días al año siendo su aparición más probable en verano, ya se trata de condensaciones superficiales de aire que baja de las montañas cargado de humedad.
La humedad relativa es siempre abundante (entre un 75 y un 80%) así que tampoco son extraños los episodios de rocío (en verano) y escarcha (en invierno). En épocas de frío intenso, coincidiendo con la llegada de masas de aire polar, pueden producirse heladas que en zonas de sombra que llegan a permanecer varios días, pero se trata de episodios esporádicos.
La elevada pluviosidad, sumada a los fenómenos de condensación superficial que acaban de mencionarse, no resulta suficiente para justificar la calificación de clima húmedo. Pero también se puede deducir que en la zona de Morcín la aridez es un episodio puntual pues el suelo guarda reservas suficientes de agua para resistir el mes más seco.